Homilía Mons. Francisco Ozoria, Lunes Santo, Parroquia Stella Maris, Vicaría Episcopal Territorial Este

Muy queridos hermanos y hermanas,  con mucha alegría acepte venir a presidir esta eucaristía en este retiro Espiritual de Semana Santa,  es una buena iniciativa y sobre todo si se transmite por radio, televisión y por los distintos medios por eso me dirijo también a ustedes lo que siguen esta celebración a través de esos medios, quiero centrar la atención en este evangelio que nos presenta la liturgia en este Lunes Santo, podríamos decir que hablemos de inversiones hablemos de economía,  de inversiones,  a todos nos gusta invertir, las familias, la gente, los profesionales, de cualquier tipo de profesión le gusta invertir y es una buena cosa, el que invierte espera recibir ganancias,  espera que esas inversiones se multipliquen,  podemos hablar de eso hoy,  el evangelio nos presenta que en casa de Martha ella dedico una cena junto a  María y Lázaro dedicaron una cena a Jesús,  seguro que invirtieron, se prepararon,  tuvieron que comprar muchas cosas para ese invitado, esa es una inversión María Magdalena viene y con un frasco de perfume costoso dice el evangelio lo derrama sobre los pies de Jesús unge los pies de Jesús con un perfume costoso,  ósea, que estamos hablando de una gran inversión, esto provoca la crítica de la gente principalmente Judas que con su mentalidad materialista no entiende aquello y seguro que había mucha gente que no entendía ese derroche y por eso habla el evangelio de un derroche.

Nosotros los seguidores de Cristo probablemente tampoco entendamos porque ese derroche,  porque esa inversión inútil, puede ser,  y el Señor nos enseña que hay que invertir en la fe, en lo que es nuestra fe,  en lo que nosotros valoramos como nuestra fe que conlleva también las prácticas religiosas, el culto, hay que invertir, cuando se construye una casa, cuando una familia decide construir su casa o alquilar una casa remodelarla , piensan en muchas cosas, una familia de fe se muda a una casa o construye  una casa piensa en muchas cosas,  la distribución que harán, modernamente se piensa en una sala de música porque hay que divertirse, una sala para televisión, una sala para computadora, y así hasta viene quedando pequeña la casa y por eso hacen una casa grande porque se necesitan muchas cosas; cuantas familias habrá que piensen que en la casa debe de haber un lugar de oración, cuanta familia habrá que piense un oratorio en su casa en un lugar de oración aunque allí se ponga una cruz, una imagen de la virgen, un crucifijo, una biblia,.

Yo decía esto una vez y hubo un señor un doctor que pensó en eso y a los dos meses mando a hacer una capillita en su casa de descanso en metro ahí en San Pedro construyó una capillita un lugar de oración.

Yo Creo tenemos que pensar en invertir en la fe,  en nuestra fe,  invertir en Jesucristo; cuando invertimos para cultivar la fe invertimos en Jesucristo, el Papa,  el Santo padre Juan Pablo II,  nos orienta muy bien sobre esto tomando este evangelio en su encíclica en la eucaristía nos habla de su inversión en Jesucristo y nos hace ver como en la historia se invirtió en Jesucristo hoy disfrutamos de esa inversión los que han tenido la dicha de salir por ejemplo de ir a roma o a otras ciudades grandes han visto esos monumentos esas basílicas y el papa dice eso fue inversión en Jesucristo inversión en la fe, él nos hace ver nos hace admirar esas grandes inversiones que se hicieron inversiones en Jesucristo por Jesucristo, Jesucristo es nuestro señor y en él nosotros tenemos que invertir.

En un iglesia en una parroquia se invierte y a veces tenemos dificultades a veces hay sacerdotes que tienen dificultades porque la colaboración de los fieles para eso para el sostenimiento del culto o para reparar o restaurar cualquier cosa en el templo;  no se motivan mucho y quisiéramos que esto se piense que hay que invertir en Jesucristo, hay que invertir en nuestra fe, la fe nuestra debe de mostrarse también en eso, la demostramos viniendo a la misa celebrando la misa, participando en un retiro,  viviendo semana santa, pues el evangelio de hoy nos enseña que tenemos que demostrarlo también en esas inversiones.

Yo estoy seguro que aquí cuando el padre Martin propuso construir este templo,  seguro que hubo mucha crítica y cuando se propuso con estas dimensiones,  algo tan grande siendo un barrio pequeño seguro que hubo mucha critica con esa inversión;, hablo por una experiencia en San Pedro que construimos un templo igual de grandioso que este y hubo un grupo de ingenieros que nos enfrentaron al párroco y a mí de que como iban a hacer esa cosa tan grande en ese barrio,  la repuesta mía es que el templo no es para el barrio es para Dios,  invertimos en Dios.

Les invito a todos a reflexionar sobre el evangelio,  la inversión de María Magdalena en Jesucristo ese perfume costoso  derramado en los pies de Jesucristo es un inversión buena,  no es un inversión inútil nuestra fe merece que invirtamos en ella, Jesucristo ese Señor en quien creemos merece que invirtamos en él. Ave María Purísima!.

 

Vicaría Territorial Episcopal Este

Parroquia Stella Maris

10 Abril, Lunes Santo 2017

 

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