Obispos reivindican rol de mujer en la sociedad

Santo Domingo.-La Conferencia del Episcopado Dominicano reinvindicó el rol que juega la mujer en la sociedad, a las cuales calificó de heroínas que con menores oportunidades que los hombres logran sacar adelante sus hogares con grandes sacrificios y son víctima de una espiral de violencia.

“Son heroínas nuestras mujeres más pobres, madres del campo y de los barrios de nuestras ciudades, que poseyendo menos estudios y, consecuentemente, con menos posibilidades de trabajo formal, viven una vida de muchos sacrificios, trabajando duramente en medio de precariedades para sostener sus hogares”, manifiestan los obispos en su carta pastoral emitida con motivo del “Día de la Altagracia” y que titularon “La mujer en la sociedad dominicana”.

 Señalaron que también las afecta de manera significativa el embarazo en edad temprana, citando entre las principales causas la desintegración familiar, la falta de educación en valores, la mentalidad subjetivista, relativista y de consumo de la sociedad actual.

“Es de alabar el hecho de que la mujer dominicana cada vez más se preocupa por su propia formación y desarrollo, como lo testimonian las matrículas y graduaciones universitarias (62.8% mujeres, 37.2% hombres). Es deseable que sus esfuerzos y sacrificios sean bien valorados”, manifestaron.

También llamaron la atención por lo que ellos consideraron como una “espiral de violencia que invade los espacios de la sociedad dominicana” y que alcanza los espacios intrafamiliar, laboral y el contexto social.

“Sentimos profundo dolor con el drama de tantos niños y niñas huérfanos que ven morir a su madre por manos de su pareja, con el agravante suicidio de su padre, dejándolos en total abandono por la ausencia de una respuesta del Estado”, manifestaron.

Evitar daños a la mujer

Hacen un llamado a las autoridades y a la sociedad para que se mantengan vigilantes al cumplimiento de la ley y de esta manera puedan impedir que violentos hagan daños a las mujeres.

“Invitamos a todos a respetar su dignidad y, especialmente, a educar a niños, adolescentes y jóvenes para que hagan lo mismo. ¡Nada de violencia contra la mujeR”, señalan.

Expresan confianza en la toma de conciencia de las autoridades y de toda la sociedad, “a fin de que se detenga ya la perversa pretensión a favor del crimen de niños y niñas inocentes que claman con piedad desde el vientre de su madre que les dejen nacer; niños y niñas entre los que se podrían encontrar futuros presidentes, futuros hombres y mujeres de ciencia, héroes y heroínas del pueblo dominicano”.

Pesar por niños huérfanos
Los líderes católicoS manifiestan sentimiento de profundo dolor con el drama de tantos niños y niñas huérfanos que ven morir a su madre por manos de su pareja, con el agravante suicidio de su padre, dejándolos en total abandono por la ausencia de una respuesta del Estado.

Trata de personas

Otro tema citado por la cúpula de la Iglesia Católica es el de la trata de personas, el cual señalan como otro mal poderoso y silencioso.

Lamentan que el país ha sido identificado como proveedor de mujeres para el negocio ilícito de la industria del “entretenimiento mundial”. “En este orden, esperamos que se hagan mayores esfuerzos en la aplicación de ley 137-03 que condena la trata ilícita de personas”, sostienen.

Secuelas de la “corrupción impenitente”

Los obispos dominicanos criticaron lo que calificaron como el “viacrucis” que vive la mujer dominicano cargando con el sacrificio del pago de impuestos para mantener el confort de muchos políticos sin escrúpulos.

”Las garras de la corrupción impenitente las despojan a ellas y a sus familias de las vestiduras, de la comida, de la medicina”, indican.

También aprovecharon para reiterar su oposición al aborto, el cual calificaron como un crimen contra una vida humana indefensa.

“Es necesario reiterar la oposición más firme a cualquier atentado directo a la vida, especialmente inocente e indefensa, y el nonato en el seno materno es el inocente por antonomasia”, manifestaron los obispos en su carta Pastoral.

Fuente: El Día